domingo, 17 de febrero de 2013

ON RAINY DAYS

- INFORMACIÓN: JunSeob (JunHyung x Yoseob) --> BEAST [YAOI]

.............................................

- Al Hospital Universitario de Seúl, por favor.

El conductor del taxi, sin mediar palabra, puso en marcha el vehículo. La radio estaba encendida, retransmitían un partido de.. ¿baloncesto? quizás. Lo cierto es que no prestaba demasiada atención a eso, pero realmente agradecía que así fuera, de ese modo me ahorraría la molesta situación de tener que ignorar durante todo el camino a un chofer demasiado hablador.

Llovía. A través de los cristales cerrados del taxi pequeñas gotas de lluvia se deslizaban por el vidrio, tapando las miles de escenas callejeras que sucedían fuera: personas correteando en busca de una zona con techo donde no mojarse, niños buscando pequeños charcos de agua para saltar en ellos mientras sus madres gritaban histéricas tras ellos, adolescentes peleándose con sus paraguas y chubasqueros en contra del viento, conductores orquestando una especie de sinfonía maquiavélica en cada atasco como si aquello les ayudara a llegar antes a sus destinos... Mi chofer no tardó demasiado en unirse a dicha sinfonía.

- ¡¡Venga ya joder!! ¡Es para hoy! -comenzó a gritar como poseso el hombre sacando la cabeza por la ventana, luego me miró de reojo, tratando de disculpar su comportamiento - Estos conductores novel de hoy día, no sé dónde les han dejado sacarse la licencia de conducir. - Murmuró volviendo a poner su vista en la carretera y mirándome únicamente por el retrovisor. Yo preferí ahorrarme el indeseable comentario que pensaba en aquel instante y simplemente pestañeé y volví de nuevo mi vista hacia la ventanilla. Aquello parece que fue suficiente para que dejara de hablar conmigo, al menos, por unos minutos. Luego volvió a comentar - Odio los días lluviosos, son atascos por todos lados. ¿Tiene prisa señor...?

- Jun Hyung - completé, sin apartar la vista de la ventanilla - No, no tengo demasiada prisa.

Suspiré. Días lluviosos... todo el mundo los odia o los ama. O una cosa o la otra, la lluvia era ese tipo de fenómeno que no puede pasar desapercibido o indiferente a los demás. Hagas lo que hagas, siempre te afecta de una u otra forma.

Yo solía amar los días de lluvia. Incluso ahora, no puedo sentir que no me gusten pero me traen demasiados recuerdos, y todos ellos son demasiado buenos o demasiado malos, demasiado importantes para que pueda simplemente olvidarlos y disfrutar del agua de la lluvia caer sobre mi rostro como antes.

Aquel día estaba lloviendo. El día que le dejé irse. Aquel día... llovía.

Sólo estoy decepcionado de mí mismo por no ser capaz de aferrarme a ti debido a este orgullo.
En los días lluviosos vienes y me encuentras torturándome a través de la noche.

_____________________


Podía ver la furia en su mirada, a través de sus lágrimas, podía verle temblar bajo la lluvia y no temblaba de frío, sino de odio, de rabia. 

- ¡Mentiroso! -gritó- Eres un maldito mentiroso. ¿No puedo vivir sin ti? ¿Estaremos juntos para siempre? -rió con sarcasmo mientras lágrimas de desesperación caían por su rostro junto a las gotas de lluvia. - ¡Una mierda! Palabras vacías, sin significado. Pensé que... pensé que al decirlas tú tendrían algún valor. ¡Qué estúpido! -desvió la mirada, mordiendo sus labios por la impotencia. Era tan transparente... tan malditamente transparente que le odié por ello, por poder ver a través de él... Porque me dolía lo que veía en su interior.

- ¿Por qué yo iba a ser diferente? - bufé, sonriendo de medio lado mientras clavaba una fría mirada sobre él - Yos... - suspiré, reprimiendo aquel estúpido mote con el que lo llamaba siempre- Yo Seob, - dije finalmente - sólo soy alguien más. Nadie especial, no soy mejor que el resto. Y si así lo creíste... - encojo los hombros indiferente - es tu problema. 

Volvió a mirarme. Estaba dolido, tan dolido que su dolor atravesó mi pecho como un puñal de fuego que derritió mi frío corazón hasta convertirlo en agua tóxica para el consumo. Y corrió... Salió corriendo en mitad de la noche a través de la lluvia, huyendo de mí y del dolor que mis palabras le causaron. Tratando de escapar de mí, y yo... le dejé escapar. Lo hice. Y no puedo decir que me arrepienta por lo que sucedió aquel día, no suelo arrepentirme de mis acciones y de todos modos, ya no importa. Aunque me arrepienta no puedo cambiarlo. Es demasiado tarde porque aquella fue la última vez que lo vi.

Bueno... Hasta hoy.

Ahora he borrado todo de ti. Vacié todo de ti... Pero cuando la lluvia cae de nuevo todos los recuerdos que escondí con esfuerzo regresan.
Debe ser que te están buscando.

______________________

Me sorprendí de mi propio vocabulario, nunca antes había sido capaz de pensar en tantas palabrotas juntas cuando le vi aparecer frente a mí. ¿Por qué él? ¿Por qué ese día? ¿Por qué en aquel maldito ascensor donde no tenía escapatoria? Ahora, ambos estábamos absolutamente solos, encerrados en un cubículo de menos de tres metros cuadrados hasta dios sabe cuándo. Al parecer había un corto en la luz de todo el edificio…. ¿¡Qué mierda de hospital podía quedarse sin luz!? Joder…
Él se había dado cuenta de que era yo cuando las puertas del ascensor ya estaban cerradas y yo no había alcanzado a llegar al siguiente piso para salir pitando de allí. Suspiré, apoyando ambas manos en la barra de la pared y miré de forma distraída a la puerta, no podía mirarle a él, no podía. A penas nos habíamos dirigido un extraño “¿Qué es eso?” cuando el ascensor paró.
- Y… bueno… ¿cómo estás Jun? – habló. ¿Habló? ¿Me estaba preguntando a mí? Incrédulo, le miré nuevamente.
- Bien… - dije a penas, rascándome la nariz con el dedo índice sin añadir nada más. No tenía intenciones de hablarle por lo que volví la vista hacia el frente y recé por qué alguien la abriera pronto y nos sacara de allí. Él se quedó en silencio unos segundos, probablemente dándose cuenta de que era un error intentar tratar conmigo.
- ¿Enfermo? – preguntó después de un buen rato. Aún sin mirarle directamente podía notar el juego de los dedos en sus manos, estaba incómodo y aun así intentaba mantener una conversación conmigo o tal vez estaba realmente preocupado por mi salud.
- Sólo vengo por los resultados de unos análisis.
- ¿Análisis? ¿Tienes algo? – noté su mirada clavada en mí y supe que acababa de preocuparle. ¿Por qué se preocupaba? No tenía derecho a preocuparse por mí… No, más bien yo no tenía derecho de preocuparle a él. Resoplé.
- No lo sabré hasta saber los resultados. -encogí los hombros y me digné nuevamente a mirarle. Cambié el tema - ¿Qué tal tú con… - fruncí el ceño fingiendo pensar o tratar de recordar algo que sabía perfectamente – Doo Joon? – pregunté finalmente con cierto veneno en mi voz. Él pareció sorprendido de que supiera que estaba con otra persona.
- ¿Cómo… - comenzó a preguntar, ladeando el rostro confuso pero luego negó y desvió la mirada – Nos va bien… Muy bien. – su tono fue firme y ciertamente algo desafiante y yo sonreí de medio lado y dejé de mirarlo, no lo soportaba durante demasiado tiempo. Además, ya había logrado lo que quería, distraerle y desviar el tema de mi salud hacia otro lado.
- Me alegro.
El silencio creado los minutos siguientes comenzaba a enloquecerme. Aire, necesitaba aire, necesitaba no respirar aquel familiar aroma que comenzaba a nublar mi mente como si de veneno para mi cuerpo se tratara.
- Él no se va. No me abandona. No me deja sólo en un apartamento vacío durante días. Él está siempre, cada día, siempre que lo necesito está… en algún lado donde yo pueda encontrarle y acudir a él. No me hace sentir sólo, con él… no tengo esa constante inseguridad de pensar que algún día va a desaparecer frente a mis ojos para no volver nunca más.
- Como te sucedía conmigo… - completé la idea que había comenzado a tratar.
Frío, dolor, remordimientos, culpa, más dolor, desesperación, rabia, celos… Pero sobretodo frío. Aquel frío que habitualmente envolvía mi vida y que en determinados momentos sentía de manera más intensa como si en mi interior también existieran las estaciones y de pronto llegara el invierno… Mi vida, tan sólo había tenido un verano y ese fue el breve pero intenso tiempo que pase junto a él. ¿Por qué permití que volviera a llegar aquel frío y terrorífico invierno?
- Sí – aceptó – como me sucedía contigo.
Y entonces… ira. Aquella desbordante e incontrolable sensación de querer pegarle un puñetazo a algo, o alguien, porque nadie era capaz de romperme la cara y aquello era justo lo que necesitaba que hicieran. No tenía derecho a quejarme, a sentir celos o a estar molesto. Pero lo estaba… A pesar de saber que cada palabra que había dicho era cierta, me molestaba pensar que ya no era mío. No lo era… ¿verdad?
- Pero a él no lo amarás nunca… jamás… nunca lo querrás como me quisiste a mí. – pronuncié con lentitud pero firmeza cada una de mis palabras, con una seguridad que no sentía en realidad, pero que sabía simular demasiado bien. Él se mantuvo en silencio, y yo no pude soportarlo más. Tan sólo bastó un ligero empujón para tenerlo contra una de las esquinas del ascensor con mis labios tan sólo a unos pocos centímetros de los suyos. Sentí el ritmo de su corazón acelerarse con mi cercanía, sus extremidades temblar y su cuerpo estremecerse y yo ya no tenía razón de mí mismo para volver a alejarme. Me acerqué un poco más y lo besé con hambre, con sed y con una intensidad y profundidad impropias en mí. Probablemente nunca antes le había besado de aquel modo, ni siquiera estando juntos porque nunca antes había sentido tanta necesidad de sus labios, de su saliva y de su lengua como en aquel instante. Como un adicto regresando a las drogas después de meses desintoxicándose y de pronto sufre una sobredosis al verse expuesto a la tentación.
Y él me correspondió, me correspondió con la misma profundidad y desesperación… En algún lugar de mi mente le odiaba por aquello, por dejarse besar, por dejar que ahora mi mano se paseara bajo su camiseta recorriendo su piel como si aún me perteneciera. Tenía que apartarme, tenía que empujarme lejos y hacerme ver que no era así, que no podía tocarle, ni besarle, ni mirarle nunca más porque ya no era nada mío. Pero en lugar de eso temblaba, se estremecía con mis caricias y buscaba mi lengua con la suya mientras acortaba la distancia entre nuestros cuerpos.
Un ligero parpadeo en la luz del cubículo indicaba que el ascensor volvía a funcionar y, pocos segundos después el suelo bajo nuestros pies tembló con suavidad cuando comenzamos a ascender. Me aparté de él bruscamente, recuperando el aliento y desvié la mirada de aquellos suplicantes ojos que me pedían a gritos que no me alejara nuevamente. Pero el tiempo había acabado y una irritante campanilla tintineó al aviso de que las puertas del ascensor se abrirían en unos instantes.
- No. Nunca amaré a nadie… ni una cuarta parte, de lo que te amo a ti. Pero… parece que el amarte nunca fue suficiente para retenerte a mi lado. – susurró a penas sus palabras pero pude oírlas claramente. Me miró y por unos segundos creí que quizás la primavera podría llegar sólo si conseguía que me mirara de aquella forma un poco más de tiempo.
Salió del ascensor y se giró para mirarme, como si esperara que abandonara aquel solitario y frío lugar para seguirle. Yo lo pensaba, me debatía interiormente pensando en qué era lo mejor… quería ser egoísta y seguirle, tomarle y no dejarle marchar más pero…
Y mientras lo pensaba, lentamente las puertas del ascensor fueron cerrándose hasta que fue demasiado tarde para volver a abrirlas.

Lentamente, poco a poco, te detendrás también.
Para ti, ahora no hay camino de regreso para mí.  

5 comentarios:

  1. Mi puntuacion para este fanfic es de 3 y realmente no le doy más porque no puedo XD Sencillamente me ha encantado. La redacción es buena, la ortografía impecable. La trama deja con ganas de más y todo el fragmento de principio a fin esta cargado de fuerza y emoción, de recursos literarios como la repetición, las metáforas y las comparaciones algo que le aportan, sin duda, para mí algo que le falta a los demás fics que he leído hasta ahora... calidad literaria.
    Además no soy muy fan del Junseob, ni de Beast. Y sin embargo me gusto bastante. Por lo que tiene bastante merito XDDDD

    ResponderEliminar
  2. ¡Mis sentimientos de Beauty han salido a la luz con este oneshot! Mi puntuación es un 2 sobre 3, ahora procedo a explicar el por qué.

    Hay recursos literarios que han hecho que la narración sea muy buena y la manera en la que has redactado ha permitido crearme ese tono grisáceo de un día lluvioso idóneo para leer este oneshot, además de darme esa sensación de tristeza ante el sufrimiento de JunHyung. Sin embargo ha habido alguna parte que se me ha hecho más pesada y para no perder el hilo de la historia he tenido que releer, como por ejemplo la escena en el ascensor, creo que han habido diálogos demasiado extensos para esa escena que en cambio si los hubieras puesto en otro lugar hubiera quedado aún mejor.

    Aún así has hecho muy buen trabajo a mi parecer con este oneshot y ese final que te lo dice todo pero a la vez nada me ha encantado ^^

    ResponderEliminar
  3. Le doy un 2, me ha gustado la trama y la ortografía es muy buena, en general me ha gustado todo pero a habido algunas partes que se me han echo algo pesadas.Fighting!

    ResponderEliminar
  4. Muy bonita la historia *.* Ahora la lluvia ya no tendrá el mismo significado ;w; Parece que todo lo "malo" de Hyung me estuviese pasando a mi ;______; Le doy un 3!

    ResponderEliminar
  5. Mi puntuación es de 3. Ya no suelo leer muchos fics de BEAST pero este me ha hecho querer volver a leer algo y que este fanfic fuera más largo y pudiésemos sufrir con Junhyung un poco más (que cruel, pobre xD).

    Repetiría todo lo que han dicho ya en otros comentarios sobre la escritura pero no podría aportar nada nuevo. Estoy completamente de acuerdo con lo que han dicho sobre los recursos y la escritura y la trama. Me gusta el uso de las escenas del fanfic para explicar lo que ocurrió en el pasado.

    Y sobre todo me gusta que termina el fic sin que sepamos exactamente qué le ocurrió a Junhyung para dejar a Yoseob pero podemos intuirlo y crearnos un final acorde con nuestros gustos.

    ^^ ¡Suerte!

    ResponderEliminar