domingo, 17 de febrero de 2013

LA ÚLTIMA NOCHE

- INFORMACIÓN: G-Dragon x Fan x Zico --> BIG BANG y BLOCK B [HETERO]

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La búsqueda de la perfección era constante en mi vida mientras la libertad siempre pretendía desordenarla, encontrando un equilibrio a los ojos ajenos pero siempre dejándome con las ganas de más. Ser rebelde desde nacimiento no está muy bien visto en mi sociedad y tampoco en mi casa.
            Mientras mi madre tira de lazos que me cortan la respiración, un traje rojo más bien pomposo me mira desde el otro extremo de la habitación, esperando para deslizarse y moldearse a mi cuerpo. Sus adornos y volantes no lo hacen fácil de llevar y mucho menos fácil de poner.
            Apróximadamente una hora más tarde ya nos encontrábamos saliendo de nuestros aposentos, embarcando en un elegante carruaje, íbamos a una fiesta y mi progenitora estaba ansiosa - y segura - de que saliera de allí con un prometido. Rechisto, podría empezar a despedirme de mi supuesta libertad.
            En esos largos minutos surcamos grandes extensiones de oscuros bosques mientras mi fuero interior volvía a recitar que le gustaría poder soltarse la melena en ambos sentidos y cortarla al igual que sus cadenas, pero en este momento solo me buscaban para cortarme las alas.
            Nos detuvimos y los volantes color carmín se mezclaban con algunos del mismo color que el cielo, empezaron a bailar entre mis pies, deslizándose por las escaleras mientras mi pecho subía y bajaba algo más inquieto.
- Te voy a presentar a altos cargos, hija, cuida tus modales - me recordó mi madre por Dios sabe cuánta vez.
            Suspiré para que acto seguido esos grandes portones nos cedieran el paso hacia otras largas escaleras. Cruzamos ese corto pero alto pasillo para que al pisar el primer escalón un hombre me cediera su mano.
- Señorita - inclinó la cabeza - Me doy las libertades de presentarme, soy Ji Yong, la estaba esperando - sonrió al retomar el contacto con mi mirada.
- Caballero - tomé parte de la tela de mi vestido, haciendo una leve reverencia - Si me estaba esperando deduzco que conocerá mi nombre - sentí un codazo por parte de mi progenitora, me iba a divertir.
- Es usted astuta, ¿qué tal si me lo recuerda al ritmo de la música? - acabamos de bajar las escaleras y nos perdimos entre el cúmulo de gente.
            Demasiadas siluetas balanceándose, perdiéndonos los dos con ellas en ese mar de notas musicales, dejándome fijarme en él gracias a la cercanía. Sus cabellos eran rubios, llegando a ser blanquecinos y cayendo hacia su rostro ladeados hacia la derecha, a veces escondiendo sus ojos rasgados pero sumamente oscuros, asfixiantes pero cálidos, ardientes. Mi mirada se deslizó por sus ropas oscuras acabando en una de sus manos, las que parecían aún más pálidas gracias al contraste con su chaqueta, que se enlazaba con la mía firmemente.

- Debería ordenar apagar los luceros, pues su belleza me deslumbra - recitó con elocuencia.
- Entonces, ¿es usted el poseedor de estos lares? - pregunté sin dejar de mecerme.
- No se equivoca, señorita - sonrió, guiando aún mis pasos.
- En tal caso, debería de tratarle de "su majestad", disculpe mis formas - dije algo divertida.
- Pienso que estamos bastante cercanos, descuide - percibí un doble sentido en su verso - ¿Le importaría acompañarme? - se dispuso a mi lado, cediéndome su brazo.
            Asentí y me aferré a él, siguiéndole hasta un inmenso ventanal que abrió con facilidad, llevándonos a un balcón desde el cual se divisaba una gran expansión de tierra, bosques y flores perfectamente cuidadas, siendo una extremidad del palacio.
- Debe de matar usted el aburrimiento paseando por estos pazos - comencé la conversación.
- Consigo matar el aburrimiento pero siempre me persigue la soledad - dejó de mirar hacia el horizante para fijarse en mí.
- Permítame confesarle que con esa labia cualquier dama quedaría impregnada de sus labios, caballero - posé las manos sobre mi abdomen, contemplando la luna.
- Mayoritariamente quedan impregnadas de mis poderes, le confieso yo también - seguía mirándome cuidadosamente - Aunque aún no me he topado con ninguna dama tan bella que se funda bajo la noche conmigo - recitó dando media vuelta - mi luna - aclaró.
            Tenía un toque misterioso al igual de la nocturnidad a la que se refería, pensé que buscaba a alguien igual de oscura o lo suficientemente clara para alumbrarle, cosa que me entusiasmaba más saber, ansiaba conocer.
- Personalmente considero la combinación de el color carmesí con su piel pálida, exquisita - acarició con un dedo desde detrás de mi oreja hasta mi clavícula, concentrado.
- Suelen tacharme de rebelde por decir lo que pienso, no se estremezca - reí.
- A mí me recuerdan como la locura me consume - se apoyó en la piedra que nos separaba de una alta caída - Pero a las malas lenguas no hay que tenerlas en cuenta - se dio la vuelta - ¿Le gustaría contemplar la luna desde más cerca? - asentí.
            Y como excusa me volvió a mezclar con la multitud para escaparnos y adentrarnos en largos pasillos decorados con retratos, pinturas y candelabros, los que los iluminaban con dejadez, apagándose lentamente.
            Bajo esa tenue luz pude ver vagamente una silueta moverse, pero preferí ignorarla, para girarme y que nos parásemos en seco.
- Hermano, ¿cómo tú por aquí? - apareció de repente un chico frente nuestra.
            Parecía más joven, no sé si me llevó a esa conclusión su altura o su aspecto, ya que transmitía una imagen infantil pero imponente a la vez, más bien divertido y despreocupado.
- Jiho, la has asustado, ten más cuidado - me miró Ji Yong, aguatándome de la cintura.
            Ese chico... Tenía un toque desordenado y no hablaba solo de su pelo. Con ojos igual de oscuros y rasgados aunque su gesto tenía una chispa de vitalidad, de extroversión que me llamó demasiado la atención.
- Permítame presentarme, puede llamarme Jiho - agachó la cabeza para, cuando subió su rostro, absorberme con su mirada, dejándome anonadada.
- Me llamo Anastasia - salí de mi trance.
- Ahora si no te importa nos retiramos - Ji Yong me cogió de la mano, como si nos obligara a andar.
- Está bien... - pasó Jiho por mi lado - Ten mucho cuidado - llegó un susurro a mis oídos.
            Ji Yong lo miró con cara de pocos amigos para que se desvaneciera con la llama de algunas velas, llevándose mi mente y mis ojos siguiendo su rastro.
            Dimos algunos pasos más para aterrizar en una gran habitación coloreada en tonos marrones, con mobiliario de madera y sábanas y cojines rojos. Las cortinas estaban perfectamente recogidas, haciendo que la luna nos contemplara perfectamente.
- Se funde usted perfectamente bajo este tenue resplandor... - se fijó en mis clavículas, llegando a tocar el tirante de mi vestido.
- Pienso que aun falta algo para que me acabe de fundir - alcé una ceja inconscientemente.
- Parece que me esté llamando a gritos, madame - me miró tan intensamente que creí que mi alma se escapó por mis pupilas llegando a sus ojos ahora rojizos.
            Con eso, sus fríos labios se posaron sobre los míos al igual que su mano en mi nuca. Ese beso acabó fundiéndonos bajo la supervisión de la luna. Nos separamos casi sin aliento y salvajemente Ji Yong se lanzó a mi cuello, aguantando mi peso que se dejó caer sobre uno de sus brazos, abrazándome.
            Mi sangre se deslizaba desde mis venas hasta su garganta, usando como transporte sus colmillos enterrados en mi cuello. Poco a poco fui sintiendo como mis capilares se vaciaban, empezando a congelarse por la pérdida de sangre pero llegando arder a la vez gracias al veneno de su mordisco, consiguiendo que perdiera la consciencia.
            Abrí los ojos de golpe, ¿dónde estaba? Me levanté y me asomé a un pequeño ventanal, fijándome en que estaba elevado a demasiados metros.
- Buenos días - me sobresalté y me giré - ¿Cómo te sientes? - me preguntó descaradamente una voz masculina.
            Era Jiho, de pie en el fondo de la habitación, supongo que esperando a que despertara.
- Sinceramente... Me siento... Rara - confesé naturalmente, este metió la mano en uno de sus bolsillos sacando una daga.
- Arrodíllate - decidí seguir sus órdenes aunque fuera un poco complicado con este traje aun puesto.
            Se acercó a mí, hizo un corte en la palma de su mano y la alzó, apretándola y derramando bastante de su sangre en mi boca instintivamente abierta, disfrutándola. De golpe recordé toda la noche anterior, enlazando y comprendiéndolo todo.
- Tenías sed, ¿eh? - puso un pañuelo sobre ese corte - Discúlpame pero no estoy acostumbrado a usar tanta etiqueta - retiró el pañuelo y lamió la herida, dejándome ver un color rojizo en esa aislante mirada.
- Mejor - sonreí, él se acercó para limpiar los restos de sangre de la comisura de mis labios y mi barbilla - Creo que...
- Sí, debería de explicártelo, es simple - rompió esa inercia que nos estaba empezando a acercar demasiado - Somos vampiros, y con somos te cuento a tí también - me sonrió con las manos a su espalda, dando alguna que otra vuelta por la habitación - Mi hermano creyó que estabas muerta, equivocándose, yo te encontré y bueno, aquí estamos - hizo una mueca acercándose a mí - ¿Sabes? Me choca tener que pensar que bajo estas mejillas no corre ni una gota de vida - posó las yemas de sus dedos sobre mi rostro.
- ¿Por qué no acabasteis de matarme? - me sorprendí.
- Simplemente no podía - y esa frase lleva siglos persiguiéndome.
            Y cuando hablo de siglos no exagero ya que 500 años más tarde me hayo encerrada en este cuerpo veinteañero, en una azotea en Dios sabe donde, sintiendo mi corto pero llamativo cabello golpear mi rostro y mi abrigo ondear con la fuerte brisa.
- Buenas noches, caballeros - dije con las manos a la espalda, sin girarme.
            Y ahí volvíamos a encontrarnos, los tres, como perros y gatos jugando al escondite en una habitación demasiado grande llamada tierra.
- Suelen tacharme de rebelde por decir lo que pienso, no se estremezcan - añadí y me giré, dando por comenzado un juego más en esta necia batalla.

4 comentarios:

  1. Le doy un 2, el lenguaje de la época esta muy bien conseguido,la trama es buena, me gusta el carácter fuerte de la chica, le daría el tres pero me costo un poco comprender el final.

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  2. WOW, un 3 para este fic ^^ Me ha encantado, de hecho me he visto en el baile,con JiYong, sin ningún problema, y llevaba uno de esos pomposos vestidos de época. Eso demuestra la gran capacidad para transmitir ^^

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  3. Mi puntuación es de un 2 por que la narración es muy buena y el lenguaje muy cuidado pero al final, en mi opinión, le ha faltado un poco más de explicación. ^^ ¡Suerte!

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  4. Mi puntuación es de un 2 porque aunque la historia es genial y muy original, quizás para mi gusto te extiendes demasiado en la parte del baile y no en la parte que podría haber dado más juego a la historia, que es la parte de cuando ella se convierte en vampiro y surge esa rivalidad entre Zico y GD ^^ Pero me ha encantado el vocabulario que empleas, es muy cuidado y de época, eso implica un gran trabajo detrás y se nota que sabes escribir muy bien porque me he podido imaginarme allí en el baile >___< Y también he podido imaginarme perfectamente la escenografía <3

    Siento darte un 2 por eso pero el oneshot está genial ^^

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