domingo, 17 de febrero de 2013

1000 YEARS, ALWAYS BY YOUR SIDE

- INFORMACIÓN: HunHan (Sehun x Luhan) --> EXO [YAOI]

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Año 34, de la Dinastía Han (168 a.C.)


   Las conquistas de China se extendían cada vez más y más, llegando a territorios desconocidos como eran los occidentales, tras el desierto; y en el límite oriental, tierras muy conocidas, demasiado conocidas, que tendían a rebelarse y había que doblegar.

   El general Wu, comandaba la división del ejército destinada a la región que se rebelaba esta vez. Sus hombres, algunos con apenas la mayoría de edad cumplida, se dirigían hacia aquella región. 1000 soldados a su cargo, que tenía que liderar, cuidar y entre los que tenía que hacerse respetar.

   Moviéndose por barco primero, para llegar rápidamente a la península y luego andando, a través de aquel territorio desconocido, con unos cuantos guías, llegaron a la región revelada y atacaron sin piedad, arrancando de raíz el problema.

    Unos cientos de bajas en su división, pero podría haber sido peor, ya que fue una lucha encarnizada, por lo que el general Wu, estaba satisfecho con el trabajo realizado. Unas semanas tuvieron que esperar hasta tener las noticias desde la capital China. El emperador los felicitaba por su gran trabajo y les encomendaba la misión de quedarse allí, para que el territorio no se volviera a rebelar. Pero para eso, el general Wu no necesitaba 875 soldados, por lo que, 500, fueron enviados de vuelta a casa.

   En el momento en el que esos hombres partieron, es cuando comienza nuestra historia.

   Xi LuHan, a pesar de su apariencia de niño, era uno de los tres subordinados directos del general Wu. Con una inteligencia superior a la de la media, era el estratega de las batallas. Dónde él estaba, el ejército chino, ganaba la contienda. A pesar de sus apenas recién cumplidos 24 años, había llegado muy lejos, como su general, Wu Fan, que con su misma edad, se había convertido en uno de los más galardonados, tanto por sus victorias, como por su fama de sanguinario en las batallas. Otro de los hombres era Zhang YiXing, el médico de la unidad, que con 23 años había tratado a tantos soldados, que tenía los mayores conocimientos de cómo tratar todo tipo de heridas. Y el último, pero no por ello menos importante, Hwang ZiTao que a sus 21 años, era el mejor soldado con diferencia de todo el ejército chino.

   Los cuatro, comenzaron a dirigir la región, y cada uno desempeñó los cargos que les fueron encomendados por el poder imperial.

   Un par de años desde su llegada a aquel lugar habían pasado ya y tras los primeros meses de rebeliones infructuosas, la población del lugar se dio por vencida y comenzaron a vivir en paz, gobernados justamente, dentro de lo que cabe, por ellos cuatro. La vida era agradable desde entonces, tranquila y relajada para todos, pero pronto, se comenzó a forjar una rebelión, una rebelión que nadie se esperaba y que ya no pudo ser aplacada, pero eso fue meses después del momento en el que nos encontramos ahora.

LEYENDAS OSCURAS

- INFORMACIÓN: KyuHae (Kyuhyun x Donghae) --> SUPER JUNIOR [YAOI]

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I


El sol caía sobre el horizonte y el fuego del cielo se extinguía poco a poco.
Era la víspera del día de Todos los Santos y, como desde hace mucho tiempo se viene haciendo en nuestro departamento, un miembro del grupo contaba alguna historia de terror, mientras que los demás, sentados y acobijados unos junto a otros en el suelo repleto de cojines, escuchábamos impacientes y en tensión el relato.
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II

Seoul, 31 de Octubre de 1686

-Os ruego piedad, Kyuhyun-nim. ¡Piedad, os lo ruego!

Un joven muchacho con pelo castaño y piel lechosa, de vestimentas algo roídas y manchadas -seguramente por labrar la tierra- se arrodillaba a los pies de otro joven muy diferente, quién con aire distinguido y aburrido, portaba una espada que desentonaba completamente con su apariencia arreglada y lustrosa. Su pelo color carbón acicalado cuidadosamente, sus ropas de la mejor seda… y un cuerpo en el que a simple vista se apreciaba el estilo de vida sin necesidades que llevaba.

-Os habéis atrevido a insultarme. Ya os advertí: no toleraré la mínima falta de respeto hacia mi persona.

Levó la espalda, dispuesto a realizar el golpe final.

-Cho-nim, ¿de verdad vais a acabar con él en la víspera de los difuntos?

Uno de sus criados lo detuvo con algo de temor en su habla.

-¿Cuál es el problema? Este insulso no merece la vida.

-Pero... ¿Es que acaso no conocéis vos las leyendas que circulan por estas tierras?

Bajó la espada el joven, intrigado por lo que se avecinaba.

-Cuénteme pues, ¿cuáles son?

-Una de ellas dice: “Muerto alguien la víspera de los difuntos, si su fallecimiento por causas naturales no es, vagará esta noche atormentando a su asesino, mas no como fantasma, si no como no-muerto”.

-No más que leyendas son, pues no creo en tales niñerías.

Dicho esto, tomó la espada nuevamente y terminó con su trabajo. Cortó la garganta del joven, quién en un mudo jadeo y llevándose las manos al cuello -donde la sangre desfilaba- calló escueto al suelo.

 Miró fríamente el cuerpo del que fue su último capricho y desvió la vista a la espada manchada con aquel espeso líquido carmesí. Entregó ésta a su criado, articuló un breve “Deshaceos de él” y se retiró a su dormitorio.

LA ÚLTIMA NOCHE

- INFORMACIÓN: G-Dragon x Fan x Zico --> BIG BANG y BLOCK B [HETERO]

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La búsqueda de la perfección era constante en mi vida mientras la libertad siempre pretendía desordenarla, encontrando un equilibrio a los ojos ajenos pero siempre dejándome con las ganas de más. Ser rebelde desde nacimiento no está muy bien visto en mi sociedad y tampoco en mi casa.
            Mientras mi madre tira de lazos que me cortan la respiración, un traje rojo más bien pomposo me mira desde el otro extremo de la habitación, esperando para deslizarse y moldearse a mi cuerpo. Sus adornos y volantes no lo hacen fácil de llevar y mucho menos fácil de poner.
            Apróximadamente una hora más tarde ya nos encontrábamos saliendo de nuestros aposentos, embarcando en un elegante carruaje, íbamos a una fiesta y mi progenitora estaba ansiosa - y segura - de que saliera de allí con un prometido. Rechisto, podría empezar a despedirme de mi supuesta libertad.
            En esos largos minutos surcamos grandes extensiones de oscuros bosques mientras mi fuero interior volvía a recitar que le gustaría poder soltarse la melena en ambos sentidos y cortarla al igual que sus cadenas, pero en este momento solo me buscaban para cortarme las alas.
            Nos detuvimos y los volantes color carmín se mezclaban con algunos del mismo color que el cielo, empezaron a bailar entre mis pies, deslizándose por las escaleras mientras mi pecho subía y bajaba algo más inquieto.
- Te voy a presentar a altos cargos, hija, cuida tus modales - me recordó mi madre por Dios sabe cuánta vez.
            Suspiré para que acto seguido esos grandes portones nos cedieran el paso hacia otras largas escaleras. Cruzamos ese corto pero alto pasillo para que al pisar el primer escalón un hombre me cediera su mano.
- Señorita - inclinó la cabeza - Me doy las libertades de presentarme, soy Ji Yong, la estaba esperando - sonrió al retomar el contacto con mi mirada.
- Caballero - tomé parte de la tela de mi vestido, haciendo una leve reverencia - Si me estaba esperando deduzco que conocerá mi nombre - sentí un codazo por parte de mi progenitora, me iba a divertir.
- Es usted astuta, ¿qué tal si me lo recuerda al ritmo de la música? - acabamos de bajar las escaleras y nos perdimos entre el cúmulo de gente.
            Demasiadas siluetas balanceándose, perdiéndonos los dos con ellas en ese mar de notas musicales, dejándome fijarme en él gracias a la cercanía. Sus cabellos eran rubios, llegando a ser blanquecinos y cayendo hacia su rostro ladeados hacia la derecha, a veces escondiendo sus ojos rasgados pero sumamente oscuros, asfixiantes pero cálidos, ardientes. Mi mirada se deslizó por sus ropas oscuras acabando en una de sus manos, las que parecían aún más pálidas gracias al contraste con su chaqueta, que se enlazaba con la mía firmemente.

AROMA A JAZMÍN FRESCO

- INFORMACIÓN: KhunWoo (Nichkhun x Wooyoung) --> 2PM [YAOI]

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Aroma a jazmín fresco, una pizca de pasión y….un quilo de recuerdos…. A eso olía la almohada.

“No te separes de mí en toda la noche…si tienes frío abrázame más fuerte, si tienes pesadillas, pégate más a mi…sea lo que sea, no te separes de mí en toda la noche”

Fueron las palabras textuales que salieron de los rosados labios de Nichkhun esa noche, la primera noche que nos quedamos a dormir juntos después de dos años cómo amigos.

La mañana era clara, podía escuchar perfectamente el cantar de los pájaros por la rendija de esta mientras un pequeño rayo de sol daba directamente contra mis ojos sensibles a la luz, los cuales tapé enseguida con mi brazo y me acabé acurrucando hacia un lado quedando de este modo totalmente pegado a su cuerpo, impregnándome de su agradable y característico aroma…era una forma totalmente maravillosa de despertarme.

Uno  de mis ojos se abrió un poco para poder observar como efectivamente  él estaba a mi lado y cómo había dicho esa noche, yo no me había separado de su lado.

Me quedé un poco embobado mirando sus facciones mientras dormía. Su boquita sonrosada cerrada, sus ojos calmados y cerraditos, su naricilla la cual brillaba con el reflejo del sol, su cabello castaño revuelto….ohg… no pude evitar alzar la mano y posar uno de mis dedos sobre uno de sus mechones; Lo acaricié con delicadeza notando la suavidad de su cabello contra la yema de mis dedos, pues acabé acariciando por completo su cabello con mis manos.

Poco después de estar un rato  largo mirándole sin pausa, Nichkhun empezó a estirar los brazos y al hacerlo me rodeó más con el que me sujetaba y me apretó contra su pecho más fuerte mientras yo podía observar cómo sus labios se estiraban y se dibujaba una sonrisa que resplandecía más que los propios rayos del sol a través de la ventana.

-Buenos días Wooyoung….-murmuró Nichkhun mientras yo seguía totalmente absorto en grabar cada detalle de sus gestos, pues era la primera vez que lo tenía tan cerca y tan cercano a mí.

Tomó mi mano con la propia y sonrió  ahora enseñando sus preciosos blancos y perfectos dientes, iluminando su perfecta tez  y haciendo aun mi ensimismamiento más duradero. Acabé  esbozando una sonrisa cuando noté cómo el suave tacto de sus rosados labios quedaba sobre el reverso de mi mano lo cual me hizo sentir un escalofrío que me devolvió a la realidad.

BEEEP, BEEEEP

PROMISE YOU

- INFORMACIÓN: YeWook (Yesung x Ryewook) --> SUPER JUNIOR [YAOI]
- NOTA: Los ** indican que a partir de ahí se puede que escuchar la canción “Evening Falls” de Enya.

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-Chicos, ¡que bien ha estado el concierto!- Sonrió Kyuhyun mientras Super Junior K.R.Y volvía a sus camerinos. Su actuación en el Budokan de Tokio había sido perfecto. Todas las fans se lo habían pasado genial, y contagiaron su entusiasmo a los tres chicos. 


Bueno, a todos… Menos a uno. Yesung no estaba feliz. Había llorado un poco en una de las actuaciones, y no pudo evitarlo. Era su último concierto antes de alistarse al servicio militar.

Ryeowook y Kyu entraron los dos a la misma habitación, pensando que también les seguiría el chico tortuga, pero en vez de eso, se fue a otra estancia, y cerró la puerta rápidamente, dejando sorprendidos a sus compañeros. Él no quería que lo volviesen a ver llorando. Se tumbó en la pequeña cama, y comenzó a sollozar de nuevo. Se sentía frustrado. Su vida era la música y las Elfs. No podía imaginarse 2 años seguidos sin esas dos cosas. Y cada vez que pensaba en ello, se angustiaba más y más.
Pasados unos minutos, notó un suave golpeteo en la puerta. Se secó las lágrimas con la manga de su camisa, y se sentó en la cama. 
-¿Quién es?- Preguntó intentando poner un tono de voz sereno.
-Yeye, soy yo…- Se escuchó una tímida vocecilla al otro lado de la puerta.
-Venga, pasa…

LO SIENTO

- INFORMACIÓN: WooGyu (Woohyun x Sunggyu) --> INFINITE [YAOI]

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Woohyun lo sabía todo de aquel hombre. Había descubierto todo lo que su personalidad escondía, yendo a ese Café día tras día. Pasaba horas allí, tan solo mirando cautelosamente a aquel joven de pelo castaño que solía servirle el mejor café que jamás había probado. Tal vez aquel favoritismo no solo tuviera que ver con la calidad del contenido de la taza.
Desde su sofá de siempre, encajado la esquina más alejada del local situada junto la ventana, podía apreciar disimuladamente cada movimiento que el chico hacía. Sus cejas que se elevaban cada vez que hacía una pregunta, su boca que dibujaba una especie de puchero cuando recibía una mala noticia, o su hobby por todo tipo de literatura y películas de acción. También esa obsesión que tenía, y de la que él mismo probablemente no se diera cuenta, de poner la cucharilla a la izquierda y la servilleta a la derecha del café latte cada vez que tenía algún descanso y decidía leer un libro mientras bebía un café caliente. Latte. Siempre bebía latte. El mismo que Woohyun pedía cada día desde que lo conoció. De alguna manera, beber el mismo tipo de café le hacía pensar que estaba un poco más cerca de él…Demasiado idiota.
También sabía que el chico estaría en una banda de rock si sus padres le hubieran apoyado en su momento. Y que había estado haciendo audiciones para convertirse en algún tipo de artista, tal vez un idol. Esa era la razón por la que había empezado a trabajar ahí, para ganar dinero y poder pagarse las clases de música. Así mismo, conocía la razón por la que llevaba y atesoraba aquella fina pulsera que nunca separaba de su muñeca. Parecía que lo llevaba como un juramento, un amuleto que simbolizara que algún día sus sueños se harían realidad.
Woohyun podía jurar que si alguien le preguntaba sobre aquel chico, sabría mucho más de él que cualquier otra persona que estuviera a su alrededor o trabajara con él. Incluso más que esa chica que solía dedicarle una sonrisa tímida, y se sonrojaba cada vez que el chico la saludaba con un radiante “buenas tardes” cuando entraba a trabajar, un detalle que a Woohyun no le gustaba en absoluto.
Y a medida que sus descubrimientos iban progresando, la atracción que sentía por él lo hacía también. Sin embargo, nunca habían intercambiado otras palabras que no fueran aquellas para preguntar y responder qué tipo de café quería beber.
A veces Woohyun podía sentir la cálida sonrisa del otro chico hacia él, sus pequeños ojos mirando su rostro con el mismo atisbo de interés con el que Woohyun solía observarlo a él. Pero obviamente: “No puede ser posible. Ha sido mi imaginación”, se decía siempre a sí mismo después de todo.
Se conformaba con verlo desde lejos unas pocas horas al día. Poder verlo trabajar, sonreír con todo su corazón a las personas que entraban al Café incluso si estaba totalmente cansado; secarse el sudor de la frente con el dorso de la mano en verano, así como frotarse ambas manos por el frío en invierno…lo admiraba en silencio. Atesoraba todos los momentos en los que se acercaba para preguntarle con una gran sonrisa cuál iba a ser su pedido, a pesar de que ya supiera la respuesta, que era siempre la misma. Aquel momento del día en el que Woohyun sabía que estaban a la mínima distancia a la que jamás serían capaces de estar. Amaba tanto esos instantes, que si un día otro camarero venía a atenderle, se sentía completamente decepcionado, hasta pensar que aquel día de su vida había sido una pequeña pérdida de tiempo.

ON RAINY DAYS

- INFORMACIÓN: JunSeob (JunHyung x Yoseob) --> BEAST [YAOI]

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- Al Hospital Universitario de Seúl, por favor.

El conductor del taxi, sin mediar palabra, puso en marcha el vehículo. La radio estaba encendida, retransmitían un partido de.. ¿baloncesto? quizás. Lo cierto es que no prestaba demasiada atención a eso, pero realmente agradecía que así fuera, de ese modo me ahorraría la molesta situación de tener que ignorar durante todo el camino a un chofer demasiado hablador.

Llovía. A través de los cristales cerrados del taxi pequeñas gotas de lluvia se deslizaban por el vidrio, tapando las miles de escenas callejeras que sucedían fuera: personas correteando en busca de una zona con techo donde no mojarse, niños buscando pequeños charcos de agua para saltar en ellos mientras sus madres gritaban histéricas tras ellos, adolescentes peleándose con sus paraguas y chubasqueros en contra del viento, conductores orquestando una especie de sinfonía maquiavélica en cada atasco como si aquello les ayudara a llegar antes a sus destinos... Mi chofer no tardó demasiado en unirse a dicha sinfonía.

- ¡¡Venga ya joder!! ¡Es para hoy! -comenzó a gritar como poseso el hombre sacando la cabeza por la ventana, luego me miró de reojo, tratando de disculpar su comportamiento - Estos conductores novel de hoy día, no sé dónde les han dejado sacarse la licencia de conducir. - Murmuró volviendo a poner su vista en la carretera y mirándome únicamente por el retrovisor. Yo preferí ahorrarme el indeseable comentario que pensaba en aquel instante y simplemente pestañeé y volví de nuevo mi vista hacia la ventanilla. Aquello parece que fue suficiente para que dejara de hablar conmigo, al menos, por unos minutos. Luego volvió a comentar - Odio los días lluviosos, son atascos por todos lados. ¿Tiene prisa señor...?

- Jun Hyung - completé, sin apartar la vista de la ventanilla - No, no tengo demasiada prisa.

Suspiré. Días lluviosos... todo el mundo los odia o los ama. O una cosa o la otra, la lluvia era ese tipo de fenómeno que no puede pasar desapercibido o indiferente a los demás. Hagas lo que hagas, siempre te afecta de una u otra forma.

Yo solía amar los días de lluvia. Incluso ahora, no puedo sentir que no me gusten pero me traen demasiados recuerdos, y todos ellos son demasiado buenos o demasiado malos, demasiado importantes para que pueda simplemente olvidarlos y disfrutar del agua de la lluvia caer sobre mi rostro como antes.

Aquel día estaba lloviendo. El día que le dejé irse. Aquel día... llovía.

Sólo estoy decepcionado de mí mismo por no ser capaz de aferrarme a ti debido a este orgullo.
En los días lluviosos vienes y me encuentras torturándome a través de la noche.

VOICE MESSAGE

- INFORMACIÓN: 2Bang (Bang Yongguk x Bang Minah) --> B.A.P y Girl's Day [HETERO]

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Quieres ser la protagonista de un triste melodrama
Aun así no podemos. Eres muy falsa, es tan obvio
Otros tipos están consolándote y abrazándote
Sólo de imaginarlo me cabrea, haciéndome reír automáticamente
Cada día formo parte de estas discusiones que me dejan sin aliento
Estoy cansado de ceder ante tus criterios incondicionales, eres tan egoísta...

– Otra –gruñó el chico apoyado en la barra con un aspecto demacrado, señalando su vaso vacío.

El camarero a cargo suspiró. Eran más de las doce de la noche y el cliente parecía no tener intenciones de dejar de beber. El muchacho rubio insistió moviendo el vaso y haciendo tintinear los hielos en su interior.

– Enseguida, señor –se dio la vuelta buscando la botella, pero no le dio lugar a cogerla cuando lo interrumpieron.

– ¡BANG YONGGUK! –se trataba de una chica de complexión delgada y largo pelo castaño que caía suelto sobre sus hombros, parecía muy cabreada...– ¡ESTOY HABLANDO CONTIGO! 

– ¿Dónde está mi copa? –insistió él, ignorándola

– Señor, creo que...

– ¡¿Cómo puedes ser tan desconsiderado conmigo?!

YongGuk suspiró y miró directamente a la chica, sin variar ni un milímetro su expresión.

– ¿Qué demonios quieres ahora, MinAh?

– ¡Te dije que vinieras a por mí a la estación y no has aparecido!

– No hemos hablado en todo este tiempo, no contestabas a mis llamadas.

– ¡¿Y qué?! Eres mi novio, ¡tendrías que haber venido de todas formas!

Ella estaba completamente fuera de sí y no tenía la intención de calmarse, es más, parecía dispuesta a montar un gran escándalo.

LOST IN YOU

- INFORMACIÓN: 2min (Minho x Taemin) --> SHINee [YAOI]

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Me desperté como cualquier día, aunque por un momento lamenté no haberme quedado dormido para siempre. Mi vida se había hundido de un momento para otro. ¿Se puede saber qué narices había ocurrido? No me sentía bien con nadie, ni si quiera conmigo mismo. ¿Qué me quedaba? Nada. Absolutamente nada. Ni familiares, ni amigos... ni nada. Bueno, sí, ahí estaba Key, aunque más que un amigo era un hermano, y aún así no teníamos la misma relación que antes. ¿Por qué? ¿Por qué había cambiado todo de esa manera? No aguantaba más, no podía seguir con esos pensamientos en la cabeza. Me di una rápida ducha, me vestí de forma sencilla y, todavía con los mechones del cabello goteando, salí de mi apartamento. De ese silencioso, aburrido y deprimente apartamento. Estar solo todas las noches... qué vida más triste. Sin saber cómo, fui a parar a un parque que no había visto nunca. Sí había pasado varias veces por ese lugar, pero no debí de reparar nunca en él.  Me senté en un banco y me puse los auriculares, quizás ese se convertiría en mi nuevo lugar para desconectar del resto de la humanidad y relajarme. Miré la hora y me sorprendí, todavía eran las once, ¿tan temprano había salido de casa?
Cerré los ojos y estuve a punto de quedarme dormido, pero noté la presencia de alguien y me sobresalté.

—Oh, lo siento... ¿te he despertado?

A mi lado estaba sentado un chico alto, con el pelo no muy corto y de color negro, que parecía estar muy bien cuidado.

—¿Qui...quién eres? —todavía estaba algo estático— ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

Él sonrió, y se quedó en silencio por unos segundos que resultaron un tanto incómodos para mí.

—El tiempo suficiente como para saber que pones un volumen bastante alto en tus auriculares —sonrió de nuevo—, han pasado un par de canciones desde que estoy aquí.
—No has contestado a la primera pregunta.
—¿Que quién soy? —alzó la mirada— Eres tú el extraño aquí, éste es mi lugar de pensar desde hace ya un par de años —iba a contestar, pero me interrumpió—. Aunque si quieres lo compartimos.

Definitivamente a ese chico le faltaba un hervor. Seguía mirándome, esperando una respuesta que no obtuvo. No habituaba a hablar con tanta confianza con alguien a quien acababa de conocer.

—Minho —hizo una pausa—, ¿y tú eres?
—Ta-Taemin. —¿Por qué tartamudeaba? ¿Se podía saber qué me pasaba?
—¿Y bien? —sonreí extrañado, no sabía a qué se refería— ¿Quieres que compartamos este lugar?

¿Estaba hablando en serio? Genial, salía de casa para relajarme y aparecía un loco en mi vida. Pero la verdad era que... aquel loco me había hecho sonreír.

—¿Te has quedado mudo de repente? —se mordió el labio inferior y se levantó— Bueno, yo ya te he invitado. Sabes donde encontrarme.

Y dicho eso se fue. ¿Quién era ese individuo? Y lo más importante... ¿Por qué me hacía sentir así? Me quedé embobado unos cinco minutos mirando el sitio del que se había levantado, recordando su sonrisa. ¿Estaría allí por la tarde? Solo había una forma de averiguarlo. Llevaba media hora echado en el sofá, dándole vueltas a la cabeza. Decidí adecentarme un poco para volver al mismo parque, deseando con todas mis fuerzas encontrármelo allí. Llegué a eso de las cinco, pero no había nadie. Me entristecí, y me enfadé conmigo mismo. Me quedé de pie en frente del banco, nuestro banco, con la mirada perdida.

—Soy un id... —dije para mí mismo, pero fui interrumpido antes de terminar.
—¿Me buscabas? 

Me giré y ahí estaba Minho. Se había cambiado de ropa, esa vez llevaba unos pantalones bastante ajustados, lo observé y no dudé en que le quedaban genial.

—¿A quién? ¿A ti? No. —mentí.
—¿Y por qué eres un idiota?

Mierda, me ha escuchado. No supe que contestar, me di media vuelta decidido a marcharme algo avergonzado, pero una mano me detuvo.

—Yo sí te buscaba.

Y se me paró el corazón. ¿Qué acababa de decir exactamente ese loco? Aunque una parte de mí estaba deseando escuchar eso. Nos sentamos y nos pasamos toda la tarde hablando, de todo y de nada. Me sentía bien estando con él, a pesar de que sólo fuese un desconocido. No me contó mucho sobre él, y tampoco fue necesario que yo diese detalles sobre mi vida. Lo único que sabíamos era que nos agradaba estar juntos. Y así pasaron los días. Estando mañana y tarde con él, disfrutando de cada minuto, de cada momento que pasábamos juntos. Pero una mañana no vino, ni a la tarde, ni al día siguiente, ni al siguiente más. ¿Qué había pasado? Me preocupé, de veras que lo hice. Además, no tenía su número, ni sabía donde vivía, ni tenía manera posible de localizarlo. La angustia me estaba matando hasta el punto de llegar a la desesperación. Perdí la esperanza, perdí todo, y me quedé en casa durante los días siguientes. No quería volver a encontrarme aquel banco vacío. No quería volver a recordarlo, ni a él, ni a su sonrisa, ni a sus tonterías, ni a su forma de alegrarme el día... No quería saber nada de nadie. Él era todo lo que tenía, y de un día para otro había desaparecido de mi vida. Pasó una semana y yo seguía encerrado en casa, con el teléfono encendido con la irónica esperanza de recibir una llamada de alguien que ni si quiera tenía mi número. Y de repente alguien tocó el timbre. Imposible.

—Sorpresa. —creí que me iba a dar un infarto.

Del enfado que tenía encima, le cerré la puerta en las narices. ¿Quién se creía que era? ¿Desaparece y vuelve como si nada hubiese ocurrido?

—Tae... escúchame... —dijo desde el otro lado de la puerta.
—¿Qué quieres? —tenía ganas de llorar.
—Déjame pasar y te explico —hizo una breve pausa, pude escuchar sus sollozos—,  por favor.

Abrí la puerta con la mirada clavada en el suelo, no quería verle, no quería hablarle, pero me moría por saber la razón por la que había desaparecido sin más. La cerré y me senté en la cocina, todavía sin cruzar mis ojos con los suyos. Se sentó en frente de mí y me cogió la mano.

UNA ÚLTIMA CANCIÓN

- INFORMACIÓN: Idol x Fan --> 2PM [HETERO]

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- ¿Qué hora es? ¡Madre mía! Llego tarde a la entrevista… El primer día que me dejan sola y ni soy capaz de llegar a tiempo… Será mejor que empiece a correr.

Atravesé el paso de peatones lo más rápido que pude intentando no chocarme con nadie. Era la única extranjera loca que se dejaba los pulmones en la carretera mientras la gente se paraba para ver el espectáculo. Seguí corriendo por una amplia acera, ya casi estaba llegando pero de repente todo se volvió negro. Cuando recuperé el sentido, me di cuenta de que estaba tumbada en el suelo con todas mis cosas esparcidas y un chico a mi lado recogiendo y sacudiendo una chaqueta de cuero. Me levanté como pude y observé durante unos segundos a aquel chico: alto, de espalda muy ancha, bastante guapo; parecía una de esas estrellas coreanas que había visto unas cuantas veces por la tele.

- Vaya… tu rodilla, lo siento… -dijo él. Me fijé en mis piernas, pues no sabía de qué hablaba, y me di cuenta de que una pequeña mancha roja había aparecido debido al aparatoso accidente.

No parecía un chico muy amigable, o quizás estaba de mal humor, pero desde luego aquella disculpa no sonaba muy sincera.

- Da igual, tengo prisa. –dije en un tono algo seco y recogí mis cosas.

No podía correr mucho por el dolor que sentía en la rodilla y empezaba a sentir que la sangre se deslizaba rápidamente hasta llegar a mi zapato. Debía darme prisa, aunque a estas horas ya no me dejarían entrar. Además, pensé, no podía ir con estas pintas.

Cuando mis piernas ya no pudieron soportarlo más, me senté en un pequeño banco cerca de una fuente en el centro de la ciudad. Había llegado hacía dos días a Seúl por lo que no conocía nada ni a nadie. ¿Y cómo volvería a casa ahora? Perdida en medio de la ciudad y desangrándome, era lo mejor que me podría haber pasado.

Decidí llamar a Min para que me ayudara a volver pero no contestaba a ninguna de mis llamadas ya que estaba en una reunión muy importante.

- ¿Necesitas ayuda? –dijo alguien detrás de mí, era una voz que me resultaba bastante familiar. Me giré y vi al chico con el que había tropezado hacía unos pocos minutos- Pareces algo perdida, ¿puedo ayudarte en algo?

- Bueno… no… solo… vale, me he perdido y no sé cómo volver a mi casa y aún por encima esto –señalé mi sangrienta pierna.

El chico se agachó poniéndose de espaldas en frente de mí.

- Sube. –dijo sin más.

- ¿Qué? No pienso ir con el primer desconocido que se ofrezca a llevarme a ninguna parte. ¿Qué pasa si eres un secuestrador, pervertido o cualquiera de esos? –me negaba a ir con él, siempre me habían enseñado a no aceptar nada de desconocidos.

- ¿Prefieres quedarte aquí sola? Si es eso lo que quieres, me voy. –se levantó y caminó unos pocos pasos hacia la fuente que había en frente.

- ¡Espera! –sabía que no tenía otra elección, aunque la verdad es que no me sentía muy segura yendo con ese chico.

- ¿Y bien?

- De acuerdo, iré contigo.

Nos quedamos en silencio durante el trayecto. No sabía adónde me llevaba ni si bajarme y salir corriendo –lo que mi pierna me permitiría- o simplemente esperar.

- ¿Por qué no te relajas un poco? Estás bastante tensa. –esperó unos segundos a que yo contestara- No te voy a hacer nada, no soy de ese tipo de gente.

- Te chocas con una chica y la persigues para llevarla a algún sitio desconocido, ¿entonces quién eres?

- Taecyeon.

- No me refería a…

- Lo sé, pero ya te he dicho que no soy lo que tú piensas.

- Oye, ¿esto es algún tipo de programa de cámara oculta?

- ¿Pero de qué estás hablando? ¿Qué te hace pensar eso? –rió por lo bajo.

- Soy una extranjera en apuros, no puedo pensar en otra cosa…

- Pues no pienses y déjame ayudarte.

Llegamos por fin a un pequeño local en un callejón estrecho. No conocía prácticamente nada de esta ciudad, pero me dio la impresión de que esta parte no era de las muy conocidas, parecían los típicos callejones en los que se reúne la mafia para ingeniar algún plan macabro.

- ¿Qué es esto? Suéltame ahora mismo, no pienso entrar ahí dentro. –dije pataleando.

- ¿Quieres calmarte? Es mi sala de ensayos, escogimos un local así para no tener que encontrarnos fans siempre que llegamos o nos vamos.

- ¿Qué? ¿Fans? –me soltó y entró por la puerta. Me quedé esperando fuera sin saber qué hacer.

- ¿Piensas quedarte ahí todo el día? –dijo asomándose.