domingo, 17 de febrero de 2013

LO SIENTO

- INFORMACIÓN: WooGyu (Woohyun x Sunggyu) --> INFINITE [YAOI]

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Woohyun lo sabía todo de aquel hombre. Había descubierto todo lo que su personalidad escondía, yendo a ese Café día tras día. Pasaba horas allí, tan solo mirando cautelosamente a aquel joven de pelo castaño que solía servirle el mejor café que jamás había probado. Tal vez aquel favoritismo no solo tuviera que ver con la calidad del contenido de la taza.
Desde su sofá de siempre, encajado la esquina más alejada del local situada junto la ventana, podía apreciar disimuladamente cada movimiento que el chico hacía. Sus cejas que se elevaban cada vez que hacía una pregunta, su boca que dibujaba una especie de puchero cuando recibía una mala noticia, o su hobby por todo tipo de literatura y películas de acción. También esa obsesión que tenía, y de la que él mismo probablemente no se diera cuenta, de poner la cucharilla a la izquierda y la servilleta a la derecha del café latte cada vez que tenía algún descanso y decidía leer un libro mientras bebía un café caliente. Latte. Siempre bebía latte. El mismo que Woohyun pedía cada día desde que lo conoció. De alguna manera, beber el mismo tipo de café le hacía pensar que estaba un poco más cerca de él…Demasiado idiota.
También sabía que el chico estaría en una banda de rock si sus padres le hubieran apoyado en su momento. Y que había estado haciendo audiciones para convertirse en algún tipo de artista, tal vez un idol. Esa era la razón por la que había empezado a trabajar ahí, para ganar dinero y poder pagarse las clases de música. Así mismo, conocía la razón por la que llevaba y atesoraba aquella fina pulsera que nunca separaba de su muñeca. Parecía que lo llevaba como un juramento, un amuleto que simbolizara que algún día sus sueños se harían realidad.
Woohyun podía jurar que si alguien le preguntaba sobre aquel chico, sabría mucho más de él que cualquier otra persona que estuviera a su alrededor o trabajara con él. Incluso más que esa chica que solía dedicarle una sonrisa tímida, y se sonrojaba cada vez que el chico la saludaba con un radiante “buenas tardes” cuando entraba a trabajar, un detalle que a Woohyun no le gustaba en absoluto.
Y a medida que sus descubrimientos iban progresando, la atracción que sentía por él lo hacía también. Sin embargo, nunca habían intercambiado otras palabras que no fueran aquellas para preguntar y responder qué tipo de café quería beber.
A veces Woohyun podía sentir la cálida sonrisa del otro chico hacia él, sus pequeños ojos mirando su rostro con el mismo atisbo de interés con el que Woohyun solía observarlo a él. Pero obviamente: “No puede ser posible. Ha sido mi imaginación”, se decía siempre a sí mismo después de todo.
Se conformaba con verlo desde lejos unas pocas horas al día. Poder verlo trabajar, sonreír con todo su corazón a las personas que entraban al Café incluso si estaba totalmente cansado; secarse el sudor de la frente con el dorso de la mano en verano, así como frotarse ambas manos por el frío en invierno…lo admiraba en silencio. Atesoraba todos los momentos en los que se acercaba para preguntarle con una gran sonrisa cuál iba a ser su pedido, a pesar de que ya supiera la respuesta, que era siempre la misma. Aquel momento del día en el que Woohyun sabía que estaban a la mínima distancia a la que jamás serían capaces de estar. Amaba tanto esos instantes, que si un día otro camarero venía a atenderle, se sentía completamente decepcionado, hasta pensar que aquel día de su vida había sido una pequeña pérdida de tiempo.

Sin embargo, poco a poco esa atracción que sentía por él se fue convirtiendo en amor, y Woohyun se empezó a sentir solo. Empezó a sentir en su pecho una presión que aumentaba cada vez que el chico se acercaba a él como de costumbre, y que desaparecía cuando él se alejaba instantes después. Empezó a imaginarse como sería abrazarle, tenerlo entre sus brazos,  acariciar su aparentemente suave cabello castaño con sus propios dedos mientras besaba aquellos labios algo carnosos. Cómo sería probar el sabor de la piel clara de su cuello, para después bajar los besos por su clavícula, aquella área de su cuerpo que el primer botón desabrochado de su camisa dejaba ver perfectamente, y que hacía que Woohyun se volviera loco. Cómo sería la sensación de tocar todo su cuerpo, de sentir las manos del chico recorrer su propia piel, cómo sería… Paró sus pensamientos nada más entró al Café, una vez más. Y allí estaba él, en los ojos del cual le pareció apreciar algún tipo de brillo momentáneo que apareció a medida que el joven se dio inmediatamente la vuelta para recibir al cliente, y las miradas de ambos se encontraron.
            Pero por primera vez había algo más. Woohyun no podía decir exactamente de qué se trataba, pero parecía tristeza. Woohyun no se había sentado todavía cuando vio que el chico andaba directamente hacia él. Y en aquel momento sintió la necesidad de explotar, de decirle que lo amaba, dejar que supiera todos los sentimientos que habían ido creciendo dentro de él durante todo aquel tiempo. De dejar salir todo lo que siempre había querido decirle, pero no fue capaz de encontrar las palabras. En lugar de eso, las únicas palabras que salieron de sus bocas fueron las mismas de siempre. Sin embargo, parecía que los ojos de ambos estaban teniendo su propia conversación. Algo había cambiado, y no para bien, podría decir. La sensación no era para nada agradable.

Al día siguiente, tardó veinte minutos más en ir desde la universidad hasta el Café. Atravesó la puerta de este como siempre, y lo primero que hizo fue mirar a todos lados dentro de aquel local, solo para descubrir que el chico no estaba allí. “Podría ser que tuviera un día libre”, se dijo a sí mismo, pero en el fondo sabía que eso no era para nada una posibilidad. Comprendió que la mala sensación que había experimentado el día anterior no carecía de significado, se había ido y Woohyun sabía que no iban a volver a verse. Una vez más, sintió el vacío que su vida había tenido siempre, hasta que lo conoció. Un vacío que aquel chico había ido llenado día tras día, poco a poco, hasta hacer que la vida de Woohyun estuviera casi completa. Y ese mismo vacío había aparecido otra vez. Pero esta vez lo había destrozado completamente.
El Café estaba lleno de gente, pero el sitio nunca volvería a ser el mismo de siempre. Parecía que había sido cubierto por la tristeza, y lo mismo hizo el corazón de Woohyun. Tristeza y dolor. Le dedicó una sonrisa falsa a una de las camareras y sin decir nada, se acercó al sofá en el que se solía sentar, dándose cuenta de que había algo fuera de lo común en la mesita. Se quedó contemplando la mesa unos segundos hasta que las lágrimas empezaron a formarse en sus ojos una vez que lo entendió todo.
Cogió los pequeños objetos que había en la mesa, y cerró la mano fuerte en torno a ellos a medida que se sentó, mirando directamente hacia la ventana. Como un día normal, pasó allí un par de horas, hasta que se fue y no volvió nunca más.  Por primera vez había podido experimentar la mayor tristeza, pero a la vez felicidad de su vida.

El chico que solía servirle el mejor café del mundo entero, el chico que no lo había mirado nunca como algo más que un cliente, el que había sido el centro de todas sus atenciones y sufrimientos, el chico cuya mera existencia daba sentido a la vida de Woohyun…le había dejado algo, a Él.
Increíblemente, Kim Sunggyu se había ido dejándole su preciada y fina pulsera. Y una pequeña etiqueta de plástico que contenía su nombre escrito en ella. Aquella que solía llevar colgada en la camisa de su uniforme. Aquella que, accidentalmente, se le había caído en el café de Woohyun en su primer día de trabajo, y que Sunggyu recogió con el rostro sonrojado y una sonrisa de vergüenza, después de dedicarle un sincero “Lo siento”, antes de que Woohyun le respondiera con una cálida sonrisa. Esas fueron las únicas palabras diferentes que intercambiaron durante el año que se conocían el uno al otro.
Y Sunggyu parecía recordarlo también, ya que las había elegido expresamente para que fueran sus primeras y últimas palabras.

4 comentarios:

  1. mi puntuación es de un 3, la ortografía y la redacción son muy buenas y explica todo muy bien detallado, me ha gustalo la historia :3

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  2. Le doy un 3 porque está muy bien redactado. La historia me parece algo triste, y eso me llegó al kokoro ;w;

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  3. Te doy un 3 porque no te puedo dar más... ;A; aunque me gustaría poder darte un 0 por cruel y por hacerles sufrir a ellos y a mi (ok, no xD esto es broma).

    Podrás deducir que me ha encantado. Todo. La narración, la ortografía, la trama, y el final... aunque diga todo eso, el final me ha gustado también.

    Me ha parecido perfecto de principio a fin.

    Cuando el concurso acabe danos una segunda parte PLS ;_________;

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  4. Te doy un 3 aunque dudo por lo mal que me lo has hecho pasar T____T Menuda angustia he pasado, pobrecillos T_____T Sin duda has conseguido transmitir a la perfección los sentimientos XD Y eso se consigue con el gran trabajo que has hecho en este oneshot, impecables la ortografía y la redacción T____T

    Muy buen trabajo de verdad T____T Y coincido con el comentario de ichy_ok, necesitamos una segunda parte T____T En la que se encuentren y se den amor >____< jajajajajaja

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