...........................................................
La búsqueda de la perfección era constante en
mi vida mientras la libertad siempre pretendía desordenarla, encontrando un
equilibrio a los ojos ajenos pero siempre dejándome con las ganas de más. Ser
rebelde desde nacimiento no está muy bien visto en mi sociedad y tampoco en mi
casa.
Mientras
mi madre tira de lazos que me cortan la respiración, un traje rojo más bien
pomposo me mira desde el otro extremo de la habitación, esperando para
deslizarse y moldearse a mi cuerpo. Sus adornos y volantes no lo hacen fácil de
llevar y mucho menos fácil de poner.
Apróximadamente
una hora más tarde ya nos encontrábamos saliendo de nuestros aposentos,
embarcando en un elegante carruaje, íbamos a una fiesta y mi progenitora estaba
ansiosa - y segura - de que saliera de allí con un prometido. Rechisto, podría
empezar a despedirme de mi supuesta libertad.
En
esos largos minutos surcamos grandes extensiones de oscuros bosques mientras mi
fuero interior volvía a recitar que le gustaría poder soltarse la melena en
ambos sentidos y cortarla al igual que sus cadenas, pero en este momento solo
me buscaban para cortarme las alas.
Nos
detuvimos y los volantes color carmín se mezclaban con algunos del mismo color
que el cielo, empezaron a bailar entre mis pies, deslizándose por las escaleras
mientras mi pecho subía y bajaba algo más inquieto.
- Te voy a presentar a altos cargos, hija,
cuida tus modales - me recordó mi madre por Dios sabe cuánta vez.
Suspiré
para que acto seguido esos grandes portones nos cedieran el paso hacia otras
largas escaleras. Cruzamos ese corto pero alto pasillo para que al pisar el
primer escalón un hombre me cediera su mano.
- Señorita - inclinó la cabeza - Me doy las
libertades de presentarme, soy Ji Yong, la estaba esperando - sonrió al retomar
el contacto con mi mirada.
- Caballero - tomé parte de la tela de mi
vestido, haciendo una leve reverencia - Si me estaba esperando deduzco que
conocerá mi nombre - sentí un codazo por parte de mi progenitora, me iba a
divertir.
- Es usted astuta, ¿qué tal si me lo recuerda
al ritmo de la música? - acabamos de bajar las escaleras y nos perdimos entre el
cúmulo de gente.
Demasiadas
siluetas balanceándose, perdiéndonos los dos con ellas en ese mar de notas
musicales, dejándome fijarme en él gracias a la cercanía. Sus cabellos eran
rubios, llegando a ser blanquecinos y cayendo hacia su rostro ladeados hacia la
derecha, a veces escondiendo sus ojos rasgados pero sumamente oscuros,
asfixiantes pero cálidos, ardientes. Mi mirada se deslizó por sus ropas oscuras
acabando en una de sus manos, las que parecían aún más pálidas gracias al
contraste con su chaqueta, que se enlazaba con la mía firmemente.
-
Debería ordenar apagar los luceros, pues su belleza me deslumbra - recitó con
elocuencia.
- Entonces, ¿es usted el poseedor de estos
lares? - pregunté sin dejar de mecerme.
- No se equivoca, señorita - sonrió, guiando
aún mis pasos.
- En tal caso, debería de tratarle de "su
majestad", disculpe mis formas - dije algo divertida.
- Pienso que estamos bastante cercanos,
descuide - percibí un doble sentido en su verso - ¿Le importaría acompañarme? -
se dispuso a mi lado, cediéndome su brazo.
Asentí
y me aferré a él, siguiéndole hasta un inmenso ventanal que abrió con
facilidad, llevándonos a un balcón desde el cual se divisaba una gran expansión
de tierra, bosques y flores perfectamente cuidadas, siendo una extremidad del
palacio.
- Debe de matar usted el aburrimiento paseando
por estos pazos - comencé la conversación.
- Consigo matar el aburrimiento pero siempre me
persigue la soledad - dejó de mirar hacia el horizante para fijarse en mí.
- Permítame confesarle que con esa labia
cualquier dama quedaría impregnada de sus labios, caballero - posé las manos
sobre mi abdomen, contemplando la luna.
- Mayoritariamente quedan impregnadas de mis
poderes, le confieso yo también - seguía mirándome cuidadosamente - Aunque aún
no me he topado con ninguna dama tan bella que se funda bajo la noche conmigo -
recitó dando media vuelta - mi luna - aclaró.
Tenía
un toque misterioso al igual de la nocturnidad a la que se refería, pensé que
buscaba a alguien igual de oscura o lo suficientemente clara para alumbrarle,
cosa que me entusiasmaba más saber, ansiaba conocer.
- Personalmente considero la combinación de el
color carmesí con su piel pálida, exquisita - acarició con un dedo desde detrás
de mi oreja hasta mi clavícula, concentrado.
- Suelen tacharme de rebelde por decir lo que
pienso, no se estremezca - reí.
- A mí me recuerdan como la locura me consume -
se apoyó en la piedra que nos separaba de una alta caída - Pero a las malas
lenguas no hay que tenerlas en cuenta - se dio la vuelta - ¿Le gustaría
contemplar la luna desde más cerca? - asentí.
Y
como excusa me volvió a mezclar con la multitud para escaparnos y adentrarnos
en largos pasillos decorados con retratos, pinturas y candelabros, los que los
iluminaban con dejadez, apagándose lentamente.
Bajo
esa tenue luz pude ver vagamente una silueta moverse, pero preferí ignorarla,
para girarme y que nos parásemos en seco.
- Hermano, ¿cómo tú por aquí? - apareció de
repente un chico frente nuestra.
Parecía
más joven, no sé si me llevó a esa conclusión su altura o su aspecto, ya que
transmitía una imagen infantil pero imponente a la vez, más bien divertido y
despreocupado.
- Jiho, la has asustado, ten más cuidado - me
miró Ji Yong, aguatándome de la cintura.
Ese
chico... Tenía un toque desordenado y no hablaba solo de su pelo. Con ojos
igual de oscuros y rasgados aunque su gesto tenía una chispa de vitalidad, de
extroversión que me llamó demasiado la atención.
- Permítame presentarme, puede llamarme Jiho -
agachó la cabeza para, cuando subió su rostro, absorberme con su mirada,
dejándome anonadada.
- Me llamo Anastasia - salí de mi trance.
- Ahora si no te importa nos retiramos - Ji
Yong me cogió de la mano, como si nos obligara a andar.
- Está bien... - pasó Jiho por mi lado - Ten
mucho cuidado - llegó un susurro a mis oídos.
Ji
Yong lo miró con cara de pocos amigos para que se desvaneciera con la llama de
algunas velas, llevándose mi mente y mis ojos siguiendo su rastro.
Dimos
algunos pasos más para aterrizar en una gran habitación coloreada en tonos
marrones, con mobiliario de madera y sábanas y cojines rojos. Las cortinas
estaban perfectamente recogidas, haciendo que la luna nos contemplara
perfectamente.
- Se funde usted perfectamente bajo este tenue
resplandor... - se fijó en mis clavículas, llegando a tocar el tirante de mi
vestido.
- Pienso que aun falta algo para que me acabe
de fundir - alcé una ceja inconscientemente.
- Parece que me esté llamando a gritos, madame
- me miró tan intensamente que creí que mi alma se escapó por mis pupilas
llegando a sus ojos ahora rojizos.
Con
eso, sus fríos labios se posaron sobre los míos al igual que su mano en mi
nuca. Ese beso acabó fundiéndonos bajo la supervisión de la luna. Nos separamos
casi sin aliento y salvajemente Ji Yong se lanzó a mi cuello, aguantando mi
peso que se dejó caer sobre uno de sus brazos, abrazándome.
Mi sangre se deslizaba desde mis
venas hasta su garganta, usando como transporte sus colmillos enterrados en mi
cuello. Poco a poco fui sintiendo como mis capilares se vaciaban, empezando a
congelarse por la pérdida de sangre pero llegando arder a la vez gracias al
veneno de su mordisco, consiguiendo que perdiera la consciencia.
Abrí
los ojos de golpe, ¿dónde estaba? Me levanté y me asomé a un pequeño ventanal,
fijándome en que estaba elevado a demasiados metros.
- Buenos días - me sobresalté y me giré - ¿Cómo
te sientes? - me preguntó descaradamente una voz masculina.
Era
Jiho, de pie en el fondo de la habitación, supongo que esperando a que
despertara.
- Sinceramente... Me siento... Rara - confesé
naturalmente, este metió la mano en uno de sus bolsillos sacando una daga.
- Arrodíllate - decidí seguir sus órdenes
aunque fuera un poco complicado con este traje aun puesto.
Se
acercó a mí, hizo un corte en la palma de su mano y la alzó, apretándola y
derramando bastante de su sangre en mi boca instintivamente abierta,
disfrutándola. De golpe recordé toda la noche anterior, enlazando y
comprendiéndolo todo.
- Tenías sed, ¿eh? - puso un pañuelo sobre ese
corte - Discúlpame pero no estoy acostumbrado a usar tanta etiqueta - retiró el
pañuelo y lamió la herida, dejándome ver un color rojizo en esa aislante
mirada.
- Mejor - sonreí, él se acercó para limpiar los
restos de sangre de la comisura de mis labios y mi barbilla - Creo que...
- Sí, debería de explicártelo, es simple -
rompió esa inercia que nos estaba empezando a acercar demasiado - Somos
vampiros, y con somos te cuento a tí también - me sonrió con las manos a su
espalda, dando alguna que otra vuelta por la habitación - Mi hermano creyó que
estabas muerta, equivocándose, yo te encontré y bueno, aquí estamos - hizo una
mueca acercándose a mí - ¿Sabes? Me choca tener que pensar que bajo estas mejillas
no corre ni una gota de vida - posó las yemas de sus dedos sobre mi rostro.
- ¿Por qué no acabasteis de matarme? - me
sorprendí.
- Simplemente no podía - y esa frase lleva
siglos persiguiéndome.
Y
cuando hablo de siglos no exagero ya que 500 años más tarde me hayo encerrada
en este cuerpo veinteañero, en una azotea en Dios sabe donde, sintiendo mi
corto pero llamativo cabello golpear mi rostro y mi abrigo ondear con la fuerte
brisa.
- Buenas noches, caballeros - dije con las
manos a la espalda, sin girarme.
Y
ahí volvíamos a encontrarnos, los tres, como perros y gatos jugando al
escondite en una habitación demasiado grande llamada tierra.
- Suelen tacharme de rebelde por decir lo que
pienso, no se estremezcan - añadí y me giré, dando por comenzado un juego más
en esta necia batalla.
Le doy un 2, el lenguaje de la época esta muy bien conseguido,la trama es buena, me gusta el carácter fuerte de la chica, le daría el tres pero me costo un poco comprender el final.
ResponderEliminarWOW, un 3 para este fic ^^ Me ha encantado, de hecho me he visto en el baile,con JiYong, sin ningún problema, y llevaba uno de esos pomposos vestidos de época. Eso demuestra la gran capacidad para transmitir ^^
ResponderEliminarMi puntuación es de un 2 por que la narración es muy buena y el lenguaje muy cuidado pero al final, en mi opinión, le ha faltado un poco más de explicación. ^^ ¡Suerte!
ResponderEliminarMi puntuación es de un 2 porque aunque la historia es genial y muy original, quizás para mi gusto te extiendes demasiado en la parte del baile y no en la parte que podría haber dado más juego a la historia, que es la parte de cuando ella se convierte en vampiro y surge esa rivalidad entre Zico y GD ^^ Pero me ha encantado el vocabulario que empleas, es muy cuidado y de época, eso implica un gran trabajo detrás y se nota que sabes escribir muy bien porque me he podido imaginarme allí en el baile >___< Y también he podido imaginarme perfectamente la escenografía <3
ResponderEliminarSiento darte un 2 por eso pero el oneshot está genial ^^