domingo, 17 de febrero de 2013

VOICE MESSAGE

- INFORMACIÓN: 2Bang (Bang Yongguk x Bang Minah) --> B.A.P y Girl's Day [HETERO]

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Quieres ser la protagonista de un triste melodrama
Aun así no podemos. Eres muy falsa, es tan obvio
Otros tipos están consolándote y abrazándote
Sólo de imaginarlo me cabrea, haciéndome reír automáticamente
Cada día formo parte de estas discusiones que me dejan sin aliento
Estoy cansado de ceder ante tus criterios incondicionales, eres tan egoísta...

– Otra –gruñó el chico apoyado en la barra con un aspecto demacrado, señalando su vaso vacío.

El camarero a cargo suspiró. Eran más de las doce de la noche y el cliente parecía no tener intenciones de dejar de beber. El muchacho rubio insistió moviendo el vaso y haciendo tintinear los hielos en su interior.

– Enseguida, señor –se dio la vuelta buscando la botella, pero no le dio lugar a cogerla cuando lo interrumpieron.

– ¡BANG YONGGUK! –se trataba de una chica de complexión delgada y largo pelo castaño que caía suelto sobre sus hombros, parecía muy cabreada...– ¡ESTOY HABLANDO CONTIGO! 

– ¿Dónde está mi copa? –insistió él, ignorándola

– Señor, creo que...

– ¡¿Cómo puedes ser tan desconsiderado conmigo?!

YongGuk suspiró y miró directamente a la chica, sin variar ni un milímetro su expresión.

– ¿Qué demonios quieres ahora, MinAh?

– ¡Te dije que vinieras a por mí a la estación y no has aparecido!

– No hemos hablado en todo este tiempo, no contestabas a mis llamadas.

– ¡¿Y qué?! Eres mi novio, ¡tendrías que haber venido de todas formas!

Ella estaba completamente fuera de sí y no tenía la intención de calmarse, es más, parecía dispuesta a montar un gran escándalo.

LOST IN YOU

- INFORMACIÓN: 2min (Minho x Taemin) --> SHINee [YAOI]

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Me desperté como cualquier día, aunque por un momento lamenté no haberme quedado dormido para siempre. Mi vida se había hundido de un momento para otro. ¿Se puede saber qué narices había ocurrido? No me sentía bien con nadie, ni si quiera conmigo mismo. ¿Qué me quedaba? Nada. Absolutamente nada. Ni familiares, ni amigos... ni nada. Bueno, sí, ahí estaba Key, aunque más que un amigo era un hermano, y aún así no teníamos la misma relación que antes. ¿Por qué? ¿Por qué había cambiado todo de esa manera? No aguantaba más, no podía seguir con esos pensamientos en la cabeza. Me di una rápida ducha, me vestí de forma sencilla y, todavía con los mechones del cabello goteando, salí de mi apartamento. De ese silencioso, aburrido y deprimente apartamento. Estar solo todas las noches... qué vida más triste. Sin saber cómo, fui a parar a un parque que no había visto nunca. Sí había pasado varias veces por ese lugar, pero no debí de reparar nunca en él.  Me senté en un banco y me puse los auriculares, quizás ese se convertiría en mi nuevo lugar para desconectar del resto de la humanidad y relajarme. Miré la hora y me sorprendí, todavía eran las once, ¿tan temprano había salido de casa?
Cerré los ojos y estuve a punto de quedarme dormido, pero noté la presencia de alguien y me sobresalté.

—Oh, lo siento... ¿te he despertado?

A mi lado estaba sentado un chico alto, con el pelo no muy corto y de color negro, que parecía estar muy bien cuidado.

—¿Qui...quién eres? —todavía estaba algo estático— ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

Él sonrió, y se quedó en silencio por unos segundos que resultaron un tanto incómodos para mí.

—El tiempo suficiente como para saber que pones un volumen bastante alto en tus auriculares —sonrió de nuevo—, han pasado un par de canciones desde que estoy aquí.
—No has contestado a la primera pregunta.
—¿Que quién soy? —alzó la mirada— Eres tú el extraño aquí, éste es mi lugar de pensar desde hace ya un par de años —iba a contestar, pero me interrumpió—. Aunque si quieres lo compartimos.

Definitivamente a ese chico le faltaba un hervor. Seguía mirándome, esperando una respuesta que no obtuvo. No habituaba a hablar con tanta confianza con alguien a quien acababa de conocer.

—Minho —hizo una pausa—, ¿y tú eres?
—Ta-Taemin. —¿Por qué tartamudeaba? ¿Se podía saber qué me pasaba?
—¿Y bien? —sonreí extrañado, no sabía a qué se refería— ¿Quieres que compartamos este lugar?

¿Estaba hablando en serio? Genial, salía de casa para relajarme y aparecía un loco en mi vida. Pero la verdad era que... aquel loco me había hecho sonreír.

—¿Te has quedado mudo de repente? —se mordió el labio inferior y se levantó— Bueno, yo ya te he invitado. Sabes donde encontrarme.

Y dicho eso se fue. ¿Quién era ese individuo? Y lo más importante... ¿Por qué me hacía sentir así? Me quedé embobado unos cinco minutos mirando el sitio del que se había levantado, recordando su sonrisa. ¿Estaría allí por la tarde? Solo había una forma de averiguarlo. Llevaba media hora echado en el sofá, dándole vueltas a la cabeza. Decidí adecentarme un poco para volver al mismo parque, deseando con todas mis fuerzas encontrármelo allí. Llegué a eso de las cinco, pero no había nadie. Me entristecí, y me enfadé conmigo mismo. Me quedé de pie en frente del banco, nuestro banco, con la mirada perdida.

—Soy un id... —dije para mí mismo, pero fui interrumpido antes de terminar.
—¿Me buscabas? 

Me giré y ahí estaba Minho. Se había cambiado de ropa, esa vez llevaba unos pantalones bastante ajustados, lo observé y no dudé en que le quedaban genial.

—¿A quién? ¿A ti? No. —mentí.
—¿Y por qué eres un idiota?

Mierda, me ha escuchado. No supe que contestar, me di media vuelta decidido a marcharme algo avergonzado, pero una mano me detuvo.

—Yo sí te buscaba.

Y se me paró el corazón. ¿Qué acababa de decir exactamente ese loco? Aunque una parte de mí estaba deseando escuchar eso. Nos sentamos y nos pasamos toda la tarde hablando, de todo y de nada. Me sentía bien estando con él, a pesar de que sólo fuese un desconocido. No me contó mucho sobre él, y tampoco fue necesario que yo diese detalles sobre mi vida. Lo único que sabíamos era que nos agradaba estar juntos. Y así pasaron los días. Estando mañana y tarde con él, disfrutando de cada minuto, de cada momento que pasábamos juntos. Pero una mañana no vino, ni a la tarde, ni al día siguiente, ni al siguiente más. ¿Qué había pasado? Me preocupé, de veras que lo hice. Además, no tenía su número, ni sabía donde vivía, ni tenía manera posible de localizarlo. La angustia me estaba matando hasta el punto de llegar a la desesperación. Perdí la esperanza, perdí todo, y me quedé en casa durante los días siguientes. No quería volver a encontrarme aquel banco vacío. No quería volver a recordarlo, ni a él, ni a su sonrisa, ni a sus tonterías, ni a su forma de alegrarme el día... No quería saber nada de nadie. Él era todo lo que tenía, y de un día para otro había desaparecido de mi vida. Pasó una semana y yo seguía encerrado en casa, con el teléfono encendido con la irónica esperanza de recibir una llamada de alguien que ni si quiera tenía mi número. Y de repente alguien tocó el timbre. Imposible.

—Sorpresa. —creí que me iba a dar un infarto.

Del enfado que tenía encima, le cerré la puerta en las narices. ¿Quién se creía que era? ¿Desaparece y vuelve como si nada hubiese ocurrido?

—Tae... escúchame... —dijo desde el otro lado de la puerta.
—¿Qué quieres? —tenía ganas de llorar.
—Déjame pasar y te explico —hizo una breve pausa, pude escuchar sus sollozos—,  por favor.

Abrí la puerta con la mirada clavada en el suelo, no quería verle, no quería hablarle, pero me moría por saber la razón por la que había desaparecido sin más. La cerré y me senté en la cocina, todavía sin cruzar mis ojos con los suyos. Se sentó en frente de mí y me cogió la mano.

UNA ÚLTIMA CANCIÓN

- INFORMACIÓN: Idol x Fan --> 2PM [HETERO]

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- ¿Qué hora es? ¡Madre mía! Llego tarde a la entrevista… El primer día que me dejan sola y ni soy capaz de llegar a tiempo… Será mejor que empiece a correr.

Atravesé el paso de peatones lo más rápido que pude intentando no chocarme con nadie. Era la única extranjera loca que se dejaba los pulmones en la carretera mientras la gente se paraba para ver el espectáculo. Seguí corriendo por una amplia acera, ya casi estaba llegando pero de repente todo se volvió negro. Cuando recuperé el sentido, me di cuenta de que estaba tumbada en el suelo con todas mis cosas esparcidas y un chico a mi lado recogiendo y sacudiendo una chaqueta de cuero. Me levanté como pude y observé durante unos segundos a aquel chico: alto, de espalda muy ancha, bastante guapo; parecía una de esas estrellas coreanas que había visto unas cuantas veces por la tele.

- Vaya… tu rodilla, lo siento… -dijo él. Me fijé en mis piernas, pues no sabía de qué hablaba, y me di cuenta de que una pequeña mancha roja había aparecido debido al aparatoso accidente.

No parecía un chico muy amigable, o quizás estaba de mal humor, pero desde luego aquella disculpa no sonaba muy sincera.

- Da igual, tengo prisa. –dije en un tono algo seco y recogí mis cosas.

No podía correr mucho por el dolor que sentía en la rodilla y empezaba a sentir que la sangre se deslizaba rápidamente hasta llegar a mi zapato. Debía darme prisa, aunque a estas horas ya no me dejarían entrar. Además, pensé, no podía ir con estas pintas.

Cuando mis piernas ya no pudieron soportarlo más, me senté en un pequeño banco cerca de una fuente en el centro de la ciudad. Había llegado hacía dos días a Seúl por lo que no conocía nada ni a nadie. ¿Y cómo volvería a casa ahora? Perdida en medio de la ciudad y desangrándome, era lo mejor que me podría haber pasado.

Decidí llamar a Min para que me ayudara a volver pero no contestaba a ninguna de mis llamadas ya que estaba en una reunión muy importante.

- ¿Necesitas ayuda? –dijo alguien detrás de mí, era una voz que me resultaba bastante familiar. Me giré y vi al chico con el que había tropezado hacía unos pocos minutos- Pareces algo perdida, ¿puedo ayudarte en algo?

- Bueno… no… solo… vale, me he perdido y no sé cómo volver a mi casa y aún por encima esto –señalé mi sangrienta pierna.

El chico se agachó poniéndose de espaldas en frente de mí.

- Sube. –dijo sin más.

- ¿Qué? No pienso ir con el primer desconocido que se ofrezca a llevarme a ninguna parte. ¿Qué pasa si eres un secuestrador, pervertido o cualquiera de esos? –me negaba a ir con él, siempre me habían enseñado a no aceptar nada de desconocidos.

- ¿Prefieres quedarte aquí sola? Si es eso lo que quieres, me voy. –se levantó y caminó unos pocos pasos hacia la fuente que había en frente.

- ¡Espera! –sabía que no tenía otra elección, aunque la verdad es que no me sentía muy segura yendo con ese chico.

- ¿Y bien?

- De acuerdo, iré contigo.

Nos quedamos en silencio durante el trayecto. No sabía adónde me llevaba ni si bajarme y salir corriendo –lo que mi pierna me permitiría- o simplemente esperar.

- ¿Por qué no te relajas un poco? Estás bastante tensa. –esperó unos segundos a que yo contestara- No te voy a hacer nada, no soy de ese tipo de gente.

- Te chocas con una chica y la persigues para llevarla a algún sitio desconocido, ¿entonces quién eres?

- Taecyeon.

- No me refería a…

- Lo sé, pero ya te he dicho que no soy lo que tú piensas.

- Oye, ¿esto es algún tipo de programa de cámara oculta?

- ¿Pero de qué estás hablando? ¿Qué te hace pensar eso? –rió por lo bajo.

- Soy una extranjera en apuros, no puedo pensar en otra cosa…

- Pues no pienses y déjame ayudarte.

Llegamos por fin a un pequeño local en un callejón estrecho. No conocía prácticamente nada de esta ciudad, pero me dio la impresión de que esta parte no era de las muy conocidas, parecían los típicos callejones en los que se reúne la mafia para ingeniar algún plan macabro.

- ¿Qué es esto? Suéltame ahora mismo, no pienso entrar ahí dentro. –dije pataleando.

- ¿Quieres calmarte? Es mi sala de ensayos, escogimos un local así para no tener que encontrarnos fans siempre que llegamos o nos vamos.

- ¿Qué? ¿Fans? –me soltó y entró por la puerta. Me quedé esperando fuera sin saber qué hacer.

- ¿Piensas quedarte ahí todo el día? –dijo asomándose.